El lento camino del e-book uruguayo

Más allá del impacto de los avances tecnológicos, ¿leemos los uruguayos libros digitales, o a riesgo de parecer nostálgicos continuamos defendiendo los privilegios del libro de papel? Y en el mercado editorial, ¿se verifican cambios? 
Artículo de Alicia Torres en Brecha

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"Lo más lindo que hay"

Artículo de Alicia Torres en Brecha

Outsider es el nombre de una editorial argentina de libros digitales (e-books), que además de distinguirse por esta singularidad, decidió publicar sólo cuentos. En Outsider no se piensa en términos estrictos de sustitución, se tiene claro que la tecnología digital y sus respectivos lenguajes son arrolladores, pero también que la popularización de los e-readers (dispositivos electrónicos para leer e-books) no supone la desaparición del libro de papel. En los tiempos que corren, ambos sistemas resultan complementarios y las editoriales han debido adaptarse ya que la creciente demanda de e-readers pone en discusión el funcionamiento de la industria editorial. Por eso Outsider, que antes de ser una editorial de libros electrónicos fue un ciclo de lecturas porteñas para escritores emergentes, y luego trabajó con libros impresos, no constituye, según su editora Valeria Iglesias, “un manifiesto antipapel sino un festejo del éxito digital. Para la mayoría de las editoriales –puntualiza– el e-book funciona como complemento del papel. Nosotros queremos que el papel termine siendo el complemento del e-book”. Luego de un mínimo de 400 descargas (ventas) en formato electrónico, y gracias a que la tercera parte de lo recaudado por cada título pasa a integrar un fondo destinado a su tirada en papel, el libro es editado en formato clásico (www.eloutsider.org).
La noticia de que Outsider había publicado en formato digital un libro de relatos del uruguayo Pablo Silva Olazábal (véase recuadro) y que pronto aparecería una colección de cuentos uruguayos seleccionados y prologados por este mismo autor, derivó en una consulta a editores uruguayos a propósito de estos temas. Desde las miradas que pueden brindar como profesionales del mundo editorial, las respuestas dibujaron un paisaje plural de propósitos diferidos que tienen menos que ver con los lectores que con el mercado.
CAMBIO DE ROLES. Hace menos de dos años Brecha publicó un artículo del agente literario Guillermo Schavelzon, donde él expresaba: “No es correcto decir que el cambio del rol tradicional del editor es consecuencia del paradigma digital, menos aun cuando asistimos a la primera crisis del libro electrónico”. Y recurría a palabras de Mike Shatzkin para subrayar que “esa desaceleración es bastante repentina”. Sin embargo, las editoriales uruguayas parecen fluir en sentido contrario al movimiento aludido por Schavelzon, fluctuar en un estadio previo a esa desaceleración, donde aún se estudia –y dilata– la pertinencia de editar libros de autores uruguayos en formato electrónico. Será por costumbre, tradición cultural, o porque la tecnología aún no llega a todos, lo cierto es que, al parecer, en Uruguay el libro electrónico no logró seducir a un número significativo de lectores y tampoco a las editoriales nacionales o con sede en el país. Las incertidumbres que abonan este letargo tienen un punto de inflexión en el esquema de ventas, los nuevos sistemas de comercialización, las diferencias en los márgenes de ganancia y otros empaques tecnológicos y burocráticos. La buena noticia es que en cuanto a tributación, el libro electrónico ya fue asimilado al de papel y por lo tanto exonerado de Iva.
A nivel internacional, las editoriales ofrecen sus libros a través de diferentes plataformas para que los adquieran las librerías que venden publicaciones electrónicas. De esta forma, un lector puede comprar un e-book a través del catálogo de una librería virtual o puede ir al local físico de una librería y comprar un libro para que sea descargado en su e-reader o tableta. Algunas de nuestras editoriales trabajan con Libranda, una plataforma digital que opera en cada país con librerías, portales o sitios de Internet, y ofrece la posibilidad de vender e-books. Posibilidad que resulta casi nula para títulos de autores uruguayos. Los editores consultados coincidieron en que hoy en día son las editoriales de papel las que subvencionan los experimentos electrónicos.
CASA MATRIZ. Según Julián Ubiría, gerente de marketing de Penguin Random House en Uruguay, la venta de libros digitales ha crecido a nivel mundial, principalmente en mercados como Inglaterra, Estados Unidos y Alemania. “En Estados Unidos hoy la venta de e-books se coloca en algún lugar entre el 20 y el 25 por ciento del total de libros vendidos, con lo cual se vuelve un segmento de negocio muy interesante. Este crecimiento parece ser mucho más lento en el mercado hispanohablante. En Uruguay sigue siendo un volumen marginal. Pensamos que esto se irá revirtiendo, pero el ritmo de crecimiento es marcadamente más lento que en otros territorios. El desfase viene sobre todo por los hábitos de consumo de los lectores, quienes aún no parecen estar interesados en la modalidad de lectura a través de tablets. Lo que sí es evidente es el aumento en la venta de estos dispositivos. Otro factor que puede influir es el precio, que si bien es menor que en el libro de papel, parece ser percibido como caro. Ya hay proveedores locales para la venta de libros digitales uruguayos, y la oferta, si bien no es tan accesible como en otras plazas, está disponible. El portal de venta de libros de Montevideo Comm, nosgustaleer.com, está activo y comercializa en este territorio. Hay otros interesados, así que es factible suponer que habrá más en el corto plazo. Con respecto a la piratería, no tenemos datos fiables, la percepción es que funciona igual que en otros mercados. Los procesos vinculados a la tecnología y los cambios en los hábitos de consumo suelen ser muy dinámicos, por lo cual estimamos que seguirán cambiando. Lo que parece claro es que en nuestro país la cultura de la lectura digital está lejos de estar instalada. Pero vienen nuevas generaciones y nos importa mucho lo que ellas lean. Por nuestra parte, nos manejamos con los criterios del grupo para todos los países. No hay incertidumbre en ese sentido.”
La jefa de edición de Planeta Uruguay, Claudia Garín, afirma que ellos también siguen directivas, en este caso del grupo Planeta. “No hemos comenzado a publicar libros digitales para el mercado uruguayo porque éste es incipiente. Cuando se ha publicado algún libro uruguayo como libro digital es porque compartimos la publicación con Argentina, que sí tiene desarrollado un mercado pero que no incide en nada en comparación con los libros en formato papel. Tenemos en carpeta publicar libros digitales para Uruguay de autores uruguayos, tenemos una selección inicial y ya se prepararon los archivos para ello pero no hay una fecha concreta. Nuestra plataforma de ventas será a través de Libranda, que es la plataforma que usa el grupo Planeta en todos los países.”
A LA URUGUAYA. Más descontracturado, Martín Fernández (Hum-Estuario) habla desde otro lugar, el de su pujante editorial independiente: “Hicimos el intento hace un par de años, aprendimos y ahora sabemos de qué hablamos. De momento, el libro digital sigue en pañales –al menos en habla hispana–, y comercialmente no es rentable. Hay que estar preparados para la llegada real, saber de qué se trata. Pero que el desgaste y la innovación los hagan los grandes grupos intergalácticos; son ellos quienes tienen que generar la necesidad y perder dinero incursionando en este nuevo soporte. Desde aquí no vamos a inventar nada. Hay que estar preparados para el desembarco real, y listo. Todos nos entusiasmamos en su momento con el libro electrónico, fue como los ‘me gusta’ de Facebook. Todos le dimos un clic de que asistiríamos al evento, y al final no fue nadie. La llegada real tardará un tiempo. Se piratea mucho, y quienes compran lo hacen invirtiendo en autores extranjeros, libros técnicos, o leen directamente en inglés. En ese sentido es que tenemos claro por dónde va la cosa, pero va a tardar un tiempo hasta que un lector uruguayo lea autores nacionales contemporáneos en un dispositivo móvil. Son todos pensamientos y sentimientos que tengo ahora. Hace cuatro o cinco años me metí en cuanto curso hubo en la vuelta para aprender, y fue una pérdida de tiempo, porque una cosa era la teoría y otra cosa lo que realmente sucede”.
También para Álvaro Risso (Linardi y Risso) “la demanda que se observa no es como para romperse la cabeza. En el mundo anglosajón sí, porque hay mucho de esnobismo tecnológico, de poder leer en el último dispositivo. Eso genera un entusiasmo que no tiene mucho que ver con la cultura. Es más un resorte de los fabricantes de tecnología que de los usuarios. Acá no tenemos esa avidez por lo último y por eso hay menos demanda. Parece que vamos hacia un mundo compartido por los dos formatos. Es descabellado pensar que quedará uno solo”.
Editoriales pequeñas e independientes, como Yaugurú, Irrupciones y Rebeca Linke, señalaron que por el momento no piensan el tema. Para Virginia Arlington, de Palabra Santa, “el mundo de habla inglesa es muy vasto y nos saca ventaja, se lee más en inglés y por eso en español se digitaliza menos, de todas formas tenemos algunos de nuestros libros digitales en Amazon y lo hicimos hace un par de años a través de Digitalgraf, un emprendimiento de la imprenta Mastergraf”. Criatura Editora no tiene, por ahora, libros digitales, ni planea tenerlos en el futuro cercano. Julia Ortiz, su editora, señaló: “No pensamos que en Uruguay sea especialmente complicado, o más complicado que hacer cualquier otra cosa. Simplemente es un área del mercado que aún no hemos explorado, porque no es significativa en el comercio de libros en Uruguay. Este es un dato intuitivo, no estadístico. Una vez más fue tema central en las discusiones previas a la última Feria del Libro de Fránc-
fort. Si bien para los alemanes el ‘problema’ es más inmediato que para el mundo hispano, la proporción de libros que comercializan por esa vía sigue siendo despreciable”.
Distinta es la experiencia de Rodolfo Santullo, escritor y editor de historietas al frente del Grupo Belerofonte, que ha publicado de manera gratuita varios libros completos en formato digital, normalmente a página por semana, emulando el sistema de folletín. “Siempre se ha tratado de libros de historietas. Lo he hecho en no menos de ocho oportunidades. Muchos de esos libros luego se han editado en formato físico –Cena con amigos, Valizas, La comunidad–, e invariablemente el hecho de haberse publicado online previamente los ha beneficiado. Muchos los compraban porque los habían leído antes en digital y ahora querían tenerlos, materialmente hablando. De hecho, existen varios portales web de historietas semanales (historietasreales.wordpress.com,marcheuncuadrito.blogspot.com, Revista Loco Rabia on Dropr) cuyo objetivo es ese: ofrecer historietas que luego se editarán en libros impresos. En ningún caso se han ofrecido estos libros de historietas como e-books a cambio de un costo.”
DELANTERA DIDÁCTICA. Según Alicia Guglielmo, administradora de la editorial Fin de Siglo (y presidenta de la Cámara Uruguaya del Libro), “la oferta de la editorial en formatos electrónicos sigue siendo una apuesta a futuro, un servicio al lector que prefiere leer de esa manera, sobre todo para quienes viven en el exterior. Desde el punto de vista económico, de la facturación, de los ingresos, es absolutamente marginal. El Plan Ceibal hizo una gran adquisición de contenidos en 2012 a diversas editoriales, entre ellas Fin de Siglo, y tiene en su biblioteca, con acceso universal para todos los estudiantes de educación pública del país, literatura recreativa para niños y textos de estudio para educación secundaria que permiten abordar todas las asignaturas. Por otro lado, Bajalibros.com es una tienda de venta de e-books, fundada y gestionada por argentinos, que hace tiempo está en conversaciones con editoriales uruguayas. Su oferta es muy amplia. El link www.bajalibros.com/findesiglo lleva directamente al catálogo, donde hay disponible alrededor de noventa títulos de Fin de Siglo en formato electrónico”.
Algunos de los entrevistados reconocieron que la incursión del Plan Ceibal en la publicación digital de libros orientados a niños y adolescentes (refrescando el concepto de libro infantil y juvenil), sirvió de aprendizaje para el resto del sector editorial, con especial énfasis en lo que hace al trabajo previo y especializado de digitalización de contenidos. La editorial Manosanta incursionó en el negocio de los libros digitales en 2010 con productos para el Plan Ceibal.
Todo hace pensar que estos avances tienen prioridad en el país como herramientas tecnológicas al servicio de la educación, dirigidas a niños que pertenecen a la era digital. En ese sentido, Antel presentó en su momento la versión digital del Atlas cartográfico del Uruguay elaborado por el Servicio Geográfico Militar. Lo que hizo fue convertir los contenidos y el diseño de la versión impresa en un e-book para ser visto en tabletas, celulares y XO. Su contenido está basado en los programas de Primaria. Alcides Abella (Banda Oriental) también piensa en la educación: “La editorial quiere brindar la posibilidad de que libros de historia que actualmente están agotados estén presentes nuevamente, pero sin ninguna pretensión económica, sería más bien un servicio”.
La verdad es que nunca ha sido tan fácil publicar un libro. Existen diferentes plataformas digitales que no necesitan otra intermediación que la de una computadora y un programa adecuado. ¿Quién no ha oído hablar de alguien que subió su libro a Amazon y vendió miles de copias en pocos días? Uruguay parece haber tomado distancia de las estrategias digitales de esta nueva realidad. ¿Habrá que esperar mucho tiempo para leer a los escritores uruguayos en
e-books? ¿Será necesario? ¿No nos seduce la idea? ¿Quedará para siempre en manos del mercado la decisión final sobre lo que se publica o no y en qué formato?
Talismanes de la imaginación

Algunos de los cuentos que integran Lo más lindo que hay, de Pablo Silva Olazábal, no estaban en la recopilación original que en 2014 obtuvo una mención de honor en el concurso de Ediciones de la Banda Oriental y otra en los Premios Anuales del Mec. En contrapartida, algunos de los cuentos que estaban en el libro original se suprimieron en éste. Incidió en el nuevo orden la sugerencia de Leticia Martin, poeta y periodista argentina que ofició de editora del libro –Outsider adjudica a cada título un editor que puede o no pertenecer a la editorial–. Martin escribió un texto que equivale a la contratapa tradicional y sólo se lee en el sitio de Outsider, no aparece cuando se baja el e-book.

Silva Olazábal integró el taller de Levrero y en 2008 publicó el libro Conversaciones con Mario Levrero. Martin señala que “se ha dejado atacar, conscientemente, por cada uno de los virus levrerianos y, así, infectado de sus vicios y obsesiones, recrea una atmósfera de provincia y una época que no acaba de suceder. De esa intención deliberada y de la construcción de sus cuentos y relatos a partir de tensiones y silencios surge este libro”.

Lo más lindo que hay es un conjunto heterogéneo de 12 relatos atravesados, la mayoría, por cierta experiencia del desconcierto y la extrañeza. Algunos trabajan territorios de la inseguridad y lo fronterizo, a veces lo hacen de modo metafórico. Otros tienen un equívoco envoltorio humorístico, tierno e implacable a la vez, con secuencias grotescas y hasta lascivas, capaces de disfrazar negruras. Varios protagonistas exhiben rarezas que constituyen estrategias ingenuas y voluntariosas de supervivencia. Es, la de Silva Olazábal, una fantasía menos intelectual que sensible a las modulaciones de la imaginación. Como en el cuento “La vida amorosa de Telonius Monk”, brevísimo, casi una sensación, la de cuando algo se rompe para siempre y no se sabe qué hacer con los pedazos. O en la extraña y meticulosa conducta del hombre levreriano que se siente víctima de una conspiración (“Sincronía de paraguas”), o en el impacto emocional de una revelación inesperada (“Lo más lindo que hay”).

En otros cuentos hay mujeres reprimidas pero ardientes, niños cuya inocencia es puesta a prueba, abuelas que evocan su infancia. Cuando los protagonistas son niños –no significa que las voces narrativas recaigan en niños– lo que importa es el recuerdo, la forma en que desnudan sus emociones y vuelven inasible y resbaladiza la realidad. Hay un personaje borgeano que mira a otro hombre que es él y el infinito, unos contrabandistas traicionados, un vidente engañado, una historia de fútbol, un sótano que resguarda invenciones, un insecto torturado, una noche de campamento para la que el narrador imagina escenas alternativas a la que tuvo lugar. Hay testigos poco fiables de historias ajenas, pistas difusas y percepciones ambiguas que bordean el género fantástico. De vez en cuando asoman recursos que parecen forzar ciertos aspectos narrativos, pero los cuentos son inteligentes en su aproximación al mundo afectivo de los personajes y a las intrigas y arbitrariedades que los resignifican.

Antes de su incursión en e-book, Silva Olazábal publicó en papel los cuentos de La revolución postergada y otras infamias (2005), y de Entrar en el juego (2006). De 2012 es la novela La huida inútil de Violeto Parson. Fue compilador y coautor del libro colectivo Bienvenido, Juan. Textos críticos y testimoniales sobre Juan Carlos Onetti (2007). Coordinó El libro de oro del T Cuento Q (2012), primero en Uruguay compuesto por 500 minicuentos escritos en el espacio de un mensaje de texto, premiados en el concurso T Cuento Q. Desde 2005 está al frente de programas de radio dedicados a libros y escritores: Sopa de letras (2005-2009) y La máquina de pensar (de 2010 al presente), ambos en Radio Uruguay (Sodre).

artículo de Alicia Torres en Brecha 30 abril 2015